son las ...

miércoles, 14 de octubre de 2009

Pureza


Las musas de mi conciencia
susurran mi oído.
Su sonido era atrapante,
y penetrante.
Cada paso que doy,
se escucha más fuerte.
Paso por paso...
Paso por paso...

Mi músculo de amor
se prepara para la acción.
Pociones en porciones 
aportan a la pasión.
Y el sonido se va apagando...
y se vuelve más confuso y difuso,
hasta que no lo escuché más.

Ahí está, aprendí a escuchar mi corazón.